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Noticia · Desde el Ticino

Un volante que cruzó las montañas para llegar a Venezuela

Mientras la Misión Católica de Zúrich abría su colecta por Venezuela, en una parroquia del Ticino la misma causa encontró otras manos dispuestas a ayudar.

Ayer, domingo 12 de julio, la Misión Católica de Lengua Española del Cantón de Zúrich realizó una colecta especial en todas sus misas para ayudar a las familias afectadas por el terremoto que golpeó a Venezuela el 24 de junio. Una respuesta concreta, hecha desde la fe, para quienes lo han perdido todo.

Yo no pude estar en Zúrich. Vivo en el Ticino, a varias horas y varias montañas de distancia. Y esa distancia, otra vez, amenazaba con convertirse en una excusa. Pero desde que empezó Samaritan Bridge aprendí algo: la distancia no tiene por qué ser un muro. A veces solo hace falta buscar la manera de tender un puente.

Así que hice lo poco que estaba en mis manos. Imprimí un volante en italiano con la información de la colecta y lo llevé a mi parroquia, la iglesia de San Maurizio, en Bioggio. Quería que la comunidad de aquí, que muchas veces no se entera de lo que ocurre del otro lado del país, también tuviera la oportunidad de participar.

Alberto Muller senala el volante de la colecta por Venezuela en el tablon de la parroquia de San Maurizio, en Bioggio
El volante de la colecta, en el tablon de la parroquia de San Maurizio, en Bioggio (Ticino).

Y la gente respondió. Muchas personas se acercaron y colaboraron con su donación. Cada aporte, grande o pequeño, fue un recordatorio de que la solidaridad no entiende de fronteras ni de idiomas: en Bioggio, gente que quizá nunca ha estado en Venezuela decidió, por un momento, mirar hacia allá y ayudar.

«No podía mover los escombros desde aquí. Pero sí podía llevar un volante a una iglesia, y dejar que la solidaridad hiciera el resto.»

Eso, para nosotros, es Samaritan Bridge en su forma más sencilla: conectar una necesidad que está lejos con unas manos que están cerca. No manejamos dinero ni gestionamos donaciones; la colecta se hizo, como debe ser, a través de la Iglesia y sus canales oficiales. Lo nuestro fue tender el puente para que la información —y con ella la oportunidad de ayudar— llegara a un lugar donde no había llegado.

Pero no queremos quedarnos ahí. En estos días estamos tejiendo contactos con la red misionera de la Suiza italiana y con asociaciones que ya trabajan sobre el terreno en Venezuela. Y hemos empezado a dar un paso más: buscar en el Ticino un centro de acopio, un espacio donde poder reunir lo que de verdad hace falta y canalizarlo con seriedad. Ya estamos recibiendo respuestas, y queremos encontrar la forma de ayudar de manera directa y transparente.

¿Tienes un espacio o un contacto en el Ticino?

Buscamos un lugar que pueda servir como punto de acopio y personas dispuestas a echar una mano. Si puedes ayudar —con un espacio, un contacto o tu tiempo— escríbenos. Cada mano hace más fuerte el puente.

Quiero ayudar en el Ticino

Todo comenzó con un mensaje. Después, con una llamada, una foto, un micrófono. Y ahora, también, con un volante en una iglesia de montaña. El puente sigue creciendo — y cada persona que se suma lo hace un poco más ancho.

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